
Ventajas e inconvenientes
Se emplea con mayor eficacia en sistemas domésticos de pequeño tamaño, basados en el uso de paneles fotovoltaicos y destinados a equipos de calefacción y agua caliente, por lo que la arquitectura moderna tiende a utilizar este recurso cada vez con mayor frecuencia.
Otra alternativa para producir electricidad es la energía eólica, obtenida a través de un generador de viento que cuenta con un sistema mecánico de rotación, provisto de palas a modo de los molinos de viento y de un generador eléctrico que puede ser una dinamo o un alternador, éste último con mayores prestaciones. Al igual que la energía solar necesita dispositivos de almacenamiento para las horas sin luz, en el caso de la energía eólica es necesario disponer de acumuladores para almacenar la energía en los períodos sin viento.
Se trata de una fuente energética muy rentable, desarrollada especialmente durante los últimos treinta años y apenas generadora de residuos. Como principal inconveniente, la energía eólica debe implantar sus estaciones en lugares donde exista suficiente velocidad de viento, es decir, en zonas elevadas y alejadas de los grandes centros de población, casi siempre de gran riqueza visual y abundante fauna. Por ello se trata de poner los medios necesarios para compatibilizar la existencia de los aerogeneradores y las diversas especies de aves protegidas, aunque es casi imposible eliminar los efectos que provoca el impacto paisajístico.
Otra de las aplicaciones de las denominadas renovables es la energía hidráulica, generada en pequeñas instalaciones cerca de saltos de agua. Sus aplicaciones son muchas, tienen un coste medioambiental relativo y actualmente constituye la mejor ayuda directa al tercer mundo para posibilitar las prestaciones energéticas más necesarias. No obstante, para su obtención se necesitan fuertes inversiones y no resulta competitiva en regiones donde el carbón o el petróleo son baratos, aunque el coste de mantenimiento de una central térmica debido al combustible sea más caro que el de una central hidroeléctrica.
En cuanto a sus inconvenientes, aunque la energía hidráulica no contamina la atmósfera al no emitir gases de efecto invernadero ni generar lluvia ácida, también provoca efectos negativos en otros terrenos medioambientales. Así, algunas especies acuáticas que tienen que remontar los ríos para desovar se encuentran con murallas que no pueden traspasar. Además, el agua embalsada no tiene las condiciones de salinidad, gases disueltos o temperatura de la que fluye por el río y los sedimentos se acumulan en el embalse empobreciendo los nutrientes del río hasta la desembocadura.
Otro recurso energético renovable y de buen rendimiento en España es el de la biomasa, es decir, el aprovechamiento de la energía que se extrae de los residuos orgánicos de origen animal o vegetal. Entre estos residuos aprovechables destacan los procedentes de los cultivos agrícolas, las basuras, los residuos leñosos de los bosques (industria maderera) y, en ocasiones, los de cultivos específicos para esta finalidad. En términos generales esta producción energética no necesita instalaciones costosas, utiliza materiales de desecho y sus residuos no ejercen un gran impacto ambiental.
Una de las energías renovables con mayores prestaciones es la solar, obtenida bien mediante el empleo de paneles fotovoltaicos o bien mediante ristras de espejos (los cuales concentran la radiación del sol en un punto a fin de elevar la temperatura que genere posteriormente energía eléctrica). Ambos modos de producción eléctrica reducen la contaminación atmosférica y las emisiones de gases de efecto invernadero, pero en el caso de la utilización de espejos, necesitan grandes instalaciones y su producción industrial sólo puede darse en regiones con suficientes horas de irradiación anual. Estas instalaciones son además muy voluminosas y actualmente caras, aunque los continuos avances tecnológicos tienden a una constante minimización de costes.
